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domingo, 1 de enero de 2012

Un agradecimiento y una una carta de buenas intenciones

Le dije  a mi escoba que no os volvería a dar la chapa hasta pasadas las fiestas…pero no he podido esperar.
La verdad es que estos meses de trabajo en el blog me han ayudado a ponerme en la piel de muchas gentes y a entenderles y a la vez, vosotros, que me habéis leído, creo que también lo habéis hecho.
Dicen que “es de bien nacidos ser agradecidos” y yo no lo sería si no os agradecería que semana tras semana dediquéis un tiempo a leer mis reflexiones y a veces, mis pataletas.  “Sentir en común”, está siendo una experiencia muy enriquecedora. Gracias a todos.

Como todo buen españolito, yo tambien he comenzado el 2012 con una carta de buenas intenciones en la que he incluido cositas que creo que no debo olvidar en mi día a día y que comparto con vosotros a la vez que los acompaño de esas joyas que flotan en la red y que, particularmente, me ayudan a entender y a sentir (independientemente de las marcas...)
 En mi 2012 no va a faltar:
·         Espiritú de lucha y superación.  Porque a quien más y quien menos le espera un año duro y tenemos muuuchos retos a superar…

·       Paciencia, comprensión y tolerancia. Porque todos somos humanos e imperfectos.

·         Reconocimiento. No sólo a las grandes hazañas sino también a las pequeñas cosas y a las personas   invisibles que hacen que día a día nuestra vida sea un poco más fácil.

·         Amor. En esta me vais a permitir que le haga un reconocimiento a la persona que lleva a mi lado toda la vida y que hace que cada uno de mis días sea mejor que el anterior. Gracias por ser tú y por haberme elegido a mí para compartir tu vida. Mi querido Luis, eres lo más grande.

·     Solidaridad. Que cada día tengo más claro que es algo que tiene que ver con la responsabilidad y no con la voluntad.




Una vez hecha mi carta...¿os atrevéis a que pasemos el 2012 juntos? Yo pienso estar aquí cada semana y te invito a que tú, estés conmigo.
                                                                                                         Feliz vida!!!

lunes, 5 de diciembre de 2011

El valor de las palabras

Mi escoba y yo tenemos la semana de puente y nos vamos a perder unos días por el monte (a veces las jugadas nos salen bien, jejeje) pero cuando teníamos todo preparado para salir de viaje me he acordado que con la emoción, no había hecho la entrada del blog de esta semana y que además la tenía que tener colgada desde esta mañana!!

Así que ante esta situación tengo dos opciones para disculparme por mi retraso:

·         Contaros la pena de Murcia, inventarme cualquier excusa y encima quedar bien (cosa que me consta que muchos humanos hacemos a menudo)
o
·         Ser sincera (esto, también me consta que lo practicamos menos)  y decir que me había despistao…

Soy una autentica fan de las palabras y del tremendo poder que ejercen cuando son intencionadas: persuadir, manipular, engañar,… aliviar, consolar, aconsejar…
(Cuando hablo de palabras incluyo todo tipo de sistema de comunicación que permita que las personas “se entiendan”, en el más amplio sentido de la palabra entender...) 

Pero también soy una ferviente fan de la sinceridad y de no esconder la verdad. (Aunque en muchas ocasiones,  la verdad la puedes y debes “vestir” para que sea un poco más amable)

Resumiendo, que me he despistao.

Pero esto me da la oportunidad de reflexionar acerca de cuánto de sinceran soy o de cuántos “cuentos” invento o verdades disfrazo para justificarme o huir de los conflictos…

Os dejo con un video en el que se ve perfectamente cómo el mismo hecho, contado de maneras distintas produce muy diferentes reacciones…

Ah, y algo que no he dicho pero que creo es fundamental: diga lo que diga no me puedo olvidar de que con mis palabras puedo hacer mucho daño y eso ni puedo, ni me lo quiero permitir. ¿y tú?

Ahora si: me voy de puente.




domingo, 23 de octubre de 2011

Mirándome el ombligo...

Soy una persona de lo más normal, igual que tú. Tengo mis valores, mis creencias, mis pensamientos y mis sentimientos. Me gustan más unas cosas que otras y me caen mejor unas personas que otras. Como a ti.
Voy por la vida intentando no fastidiar al que tengo al lado y tengo mis mecanismos para protegerme de quienes quieren fastidiarme. Igual que los tienes tú.
Aunque podamos tener diferentes opiniones  y visiones de la vida,  creo que coincidiríamos en diferenciar lo justo de lo que no lo es. Y creo que  "nos revolveríamos” al ver una injusticia, pero…¿ tú actuarías? Yo no lo sé… He aprendido desde muy pequeña a no meterme en problemas.
Vivo muy cómoda en mi mundo de prisa y de crisis. Y aunque no me falta alimento, ni ropa, ni móvil, ni coche, ni vacaciones, ni amigos ni familia, ni una preciosa escoba,  me quejo de muchas cosas: de los políticos (a los que democráticamente voto), de la subida de los impuestos (esto lo digo porque lo oigo en las noticias, pero en mi día a día no controlo si me los han subido o no…, del cambio climático (al que yo, evidentemente no estoy colaborando ni tengo responsabilidad alguna), de la bajada de la bolsa (que no sé muy bien lo que es), de la operación salida (porque no me ponen mas carriles para ir para allá), de la operación retorno (porque no me ponen más carriles para venir para acá), del tiempo (porque nunca llueve a gusto de todos)…
Insisto, vivo muy cómoda en mi mundo que me permite quejarme de todo pero en el que verdaderamente no me falta de nada…
Yo que soy una privilegiada, sé que mi situación no es la misma que la de personas que viven muy cerca de mí, que sé que sufren y a las que miro con cariño pero de refilón para que no se fijen en mi y no me pidan ayuda y no me salpique…
Sé qué pasa con mis vecinos de abajo cuando escucho los gritos y sé lo que le ha pasado a la chica que repone en el super el día que no va al trabajo. Sé lo que pasa con el hijo de la conserje del colegio y lo que le ha pasado a una de las hermanas de la chica que cada día me vende el pan. Os podría contar qué es lo que le pasa a cada uno de ellos pero prefiero dejarlo ahí. Prefiero pasar página, dejar que cada uno siga su camino y yo seguir el mio…sin implicarme, mirándome el ombligo, sin meterme en problemas, sin meterme con nadie pero también sin ayudar a nadie. Bueno, al pobre que pide en la puerta del super le doy dinero de vez en cuando y así siento como se alivia mi conciencia.
De todo esto que me pasa a mí…¿A ti te pasa lo mismo? Igual no, igual tú no te miras el ombligo…y actúas.
Os paso un corto de 5 minutos que resume este post y que además de estar muy bien hecho, impacta y provoca.