domingo, 31 de mayo de 2026

No probable pero sí posible

Resulta fascinante cómo nos hemos acostumbrado a vivir en el reino de la estadística invertida. Nos bombardean a diario con lo que es "altamente probable" —que suba el precio del alquiler, que el próximo verano vuelva a batir récords de calor, o que te responda la máquina cuando intentas reclamar una factura—. Nos resignamos a ello porque, claro, la vida va para adelante y los ciudadanos o ciudadanas de a pie, no podemos hacer nada contra los precios de la vivienda,  el cambio climático o la imposición de las máquinas 

Sin embargo, lo verdaderamente revolucionario, lo que mantiene viva la chispa de la indignación, se esconde en ese maravilloso cajón de lo no probable pero sí posible al que me gusta asomarme y fantasear con lo que me encuentro.

                                                                  A ver si me explico: 


Es como cruzar la calle con el semáforo en verde: lo probable es que llegues sano y salvo a la otra acera; lo posible es que un patinete eléctrico a velocidad absurda decida que las leyes del espacio-tiempo no van con él. ¿Se entiende?

Si barremos un poco por los rincones de nuestra bendita rutina, nos topamos con verdaderos milagros de la probabilidad:

  • La odisea burocrática: Es del todo improbable que, al intentar conseguir una cita médica o realizar un trámite en la administración pública, te atienda un ser humano a la primera y resuelva tu problema en cinco minutos. Improbable no, roza la ciencia ficción. Pero oye, es posible. La esperanza es lo último que se pierde justo antes de haber perdido ya la paciencia y en muchos casos, la mañana.

  • La salvación del planeta a base de parches: Que las grandes cumbres climáticas y las normativas ecológicas —esas que nos prohíben las pajitas de plástico pero permiten que los jets privados sigan volando en manada— logren frenar el colapso medioambiental antes de que terminemos todos asados, es altamente improbable. Pero la fe mueve montañas (o lo que quede de ellas), así que sigue siendo posible.

  • La benevolencia de la industria farmacéutica: Que los gigantes de la salud decidan curar una enfermedad de forma definitiva en lugar de cronificarla para asegurarse un flujo eterno de clientes es un evento menos probable que el avistamiento de un unicornio en plena plaza mayor. Al fin y al cabo, el negocio está en el tratamiento, no en la sanación. Pero técnicamente, en algún rincón ético y olvidado del planeta, es posible.

Gobernar, gestionar e incluso sanar a la sociedad basándose únicamente en lo "probable" es la excusa perfecta para el inmovilismo y el beneficio de unos pocos. Y así, nos conformamos con una realidad gris, medicada y plastificada.

La denuncia social no nace de lo que estadísticamente va a pasar, sino de la rebeldía de saber que otra cosa es posible.



No es probable que cuatro gatos barriendo los rincones de la indiferencia vayan a cambiar el mundo mañana por la mañana. No es probable que una pizca de ironía despierte a las conciencias más oxidadas. Pero, mientras sigamos tecleando y señalando las grietas del sistema... sigue siendo absolutamente posible.

                                                              ¿o no?

Os dejo con La Maza del gran Silvio que siempre saber poner palabras a lo que yo no alcanzo...


https://www.youtube.com/watch?v=EIvmWTMIp3w


domingo, 24 de mayo de 2026

Mi polvo de estrellas y mi bayeta del "buenos días"

Quienes pasáis a menudo a saludar a mi escoba y a mi sabéis que somos unas firmes defensoras de la limpieza rinconaria.

Nos encanta ver los suelos brillantes, las ventanas transparentes y el portal oliendo a pino. Pero el otro día, mientras libraba una batalla a muerte contra una pelusa del tamaño de un conejo debajo del sofá, me dio por pensar…

Hay una suciedad que no se quita con amoniaco: la grisura de la prisa, el mal humor y esa costumbre tan fea que se nos está quedando de ir por la calle mirando nuestras pantallas o mirando al suelo, como si buscáramos algo…Lo que sea para no mirar a los demás.

A veces nos empeñamos en limpiar la casa para que brille y el brillo se queda dentro pero nosotros salimos a la calle sin luz, apagados.

                             Y ahí es donde entra en acción mi polvo de estrellas.

Mi polvo de estrellas es guay porque es muy barato, casi no se nota y produce un efecto “deslumbrante”.

El polvo de estrellas se compone de pequeñas briznas de luz que ofreces a los demás cuando esbozas una sonrisa o dices una palabra amable. Así, sin venir a cuento.


Parece una tontería, pero en este mundo de locos, con buena sonrisa puedes iluminar a quien tienes enfrente: El otro día coincidí en el trabajo con una compañera que iba arrastrando los pies, con una nube negra sobre la cabeza que amenazaba tormenta.

Yo sé que la mujer no lo está pasando bien, pero no tengo confianza como para preguntarle por sus cosas, así que en lugar de preguntar,  decidí abrir mi saquito y dispersar un poco de mi polvo de estrellas:

  “¡Buenos días, Juani ¿es el color de chaqueta o es que hoy estás con el guapo subido?” Te veo estupenda esta mañana.

Oye, mano de santo. A Juani se le iluminó la cara, enderezó la espalda y me devolvió una sonrisa de oreja a oreja. En segundos, mi polvo de estrellas había dispersado su nube gris.

Pero además de esta maravilla, tengo otros utensilios con superpoderes limpiadores, que estoy segura de que tú, tambien los tienes:

Tengo, por ejemplo, la bayeta del "buenos días", el plumero del "gracias", el abrillantador de la sonrisa o la fregona del “lo siento” y gracias a ellos, mantengo muy muy limpitas mis relaciones con el resto del mundo.

Y es que al final de eso va tener limpios los rincones, no solo de que las aceras estén impecables, sino también de ventilar las oscuridades y desinfectar los ambientes cargados de tanta indiferencia y tanta desatención.

Ir por la vida repartiendo un poco de cercanía y calor humano es la mejor limpieza que podemos hacer en nuestro día a día.

Es gratis, no contamina y deja un olor a buena gente que ya le gustaría al mejor suavizante del mercado.

Reflexión para el felpudo: Menos mirar de reojo con cara de sargento y más espolvorear polvo de estrellas en el ascensor. Que nunca sabes quién está necesitando un poquito de luz en su rincón.

Y vosotros, vosotras ¿habéis abierto hoy hoy vuestro saquito de polvo de estrellas?

¿A quién le habéis regalado la última sonrisa?

Ayyy voy a decir eso que ahora se dice mucho y me hace mucha gracia:

                                      ¡Os leo en los comentarios! 😉

                                                          Me encanta

 



domingo, 17 de mayo de 2026

Las colas del hambre y las colas de lo absurdo

 Mi escoba y yo vamos andando al trabajo y siempre, siempre, ya sea mañana o tarde hay mucha gente haciendo cola a la puerta de un centro que parece oficial.

El ambiente de la cola siempre es el mismo: ojos bajos, miradas clavadas en las baldosas y carros de compra vacíos.

Como mi escoba es algo cotilla, un día se acercó al último de la fila y le preguntó a qué esperaba.

- Espero a que me den comida del banco de alimentos.

-¿Todos los que estáis aquí estáis esperando a que os den comida? Preguntó mi escoba.

- Si.

- ¿Yo me puedo poner? Volvió a preguntar mi escoba mientras yo me quería morir de vergüenza. (Mi escoba es descarada de narices).

-  Si te han hecho el informe que certifique que estás en situación de exclusión social o vulnerabilidad económica si. Si no, no.

- Ah! ¿Esto es lo que llaman las colas del hambre?

El último de la fila asintió y bajó los ojos. Buff ahí ya no aguanté más. Cogí a mi escoba, me la llevé y le dije que no volviera a ser nunca tan indiscreta.

El resto del camino lo hicimos en silencio, pero creo que a las dos se nos quedó una sensación rara en el estómago.

Poco más volvimos a hablar de aquello hasta que hace poco, en uno de los hoteles más céntricos de la ciudad también había mucha gente haciendo cola.

Pero esta gente era diferente y la energía de la cola no tenía nada que ver.

Esta vez los congregados no llevan ni bolsas de rafia ni carros de compra. Llevaban ropa cuidadosamente descuidada y lucían teléfonos de última generación desde donde retransmitían, en riguroso directo, su hazaña de estar perdiendo el tiempo en uno de los Crazy Zokos de turno.

Si en la cola del hambre el objetivo es conseguir lo básico para no desaparecer, en la cola del Zoko el objetivo es conseguir algo para sentirte alguien.

Pero oye, colas son las dos, solo que con sus diferencias:

  • La limitación: En la cola del hambre los recursos son limitados y deben ser repartidos. En el Crazy Zoko, la limitación es una estrategia de marketing maravillosa: ¿Sólo una hora para comprar? ¡no puede ser!,!lo necesito todo!
  • La recompensa: Al final del trayecto de una cola del hambre hay solidaridad y comida que permite mantener las constantes vitales. Al final del trayecto del Crazy Zoko, hay una cantidad de adquisiciones que te dispara la contentura. (La desnutrición del alma se cura con dopamina rápida).
  • La mirada del que pasa: Cuando la gente pasa junto a una cola del hambre, mira hacia otro lado pa no tener que cruzar la mirada con nadie. Cuando pasa junto a la cola del Zoko, mira con cierta envidia o desconcierto, quizá pensando: "¿Qué regalan ahí?,¿debería ponerme yo también"?
  • El ruido: La cola del Zoco es ruidosa, se sube a Instagram y se celebra como un triunfo del estilo de vida.  La de la necesidad es silenciosa sin aspavientos y lo que se celebra es poder comer un día más.

·         Los requisitos: Para entrar en la cola de un Crazy Zoko el único requisito es tener saldo en la tarjeta y mucha paciencia. Para entrar en la cola del hambre, el sistema se vuelve exquisitamente burocrático. No basta con tener hambre, hay que demostrarlo con papeles.

En los dos tipos de cola todos comparten el frío de la mañana, el dolor de riñones o la dureza del asfalto, pero, mientras una busca llenar el estómago para sobrevivir, la otra busca llenar el ego porque nunca se tiene lo suficiente.

Al final, todo es cuestión de perspectiva. Unos hacen cola por necesidad. Otros, por la necesidad de no quedarse fuera de la tendencia.

Y así, las gentes siguen sus rumbos, perfectamente divididos entre los que cuentan los garbanzos para ver como los gestionan y los que coleccionan aquellas “maravillas completamente vitales” que en dos días estarán en la basura o serán los regalos de los próximos amigos invisibles.

La Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) atiende anualmente a cerca de 1,2 millones de personas en todo el país.

Eso se traduce en más de 300.000 familias que dependen del circuito de reparto de alimentos para llenar la nevera cada mes.

Para abastecer esta demanda en España, se reparten más de 130 o 140 millones de kilos de alimentos al año a través de unas 7.000 entidades benéficas (parroquias, comedores, Cruz Roja, asociaciones de barrio) que son las que gestionan las colas físicas. 

Si sumamos los 54 Bancos de Alimentos que operan en todo el país, se recogen y reparten entre 130 y 150 millones de kilos de comida al año.

Solo en la "Gran Recogida" a nivel nacional, la solidaridad de la gente suele rozar los 20 millones de kilos en apenas tres días.

Para terminar este post, me gustaría acabar haciendo homenaje a una tercera cola, una invisible pero que que creo que de verdad existe y a la que yo os invito a que unais:

La de las personas y entidades que en silencio colaboran con su tiempo o con sus donaciones intentando que las colas del hambre, sean más cortas que las de los absurdos Zocos. 

Aquí os dejo cómo funcionan los bancos de alimentos. Es super recomendable. 

Un abrazo y hasta la próxima.





lunes, 11 de mayo de 2026

Me falta educación y me sobran "putas"

Mi escoba y yo vivimos en un barrio con mucha solera.

Es de esos barrios que ha visto crecer a la mayoría de sus vecinos.

Miento, a la mayoría de los vecinos mayores porque los vecinos jóvenes se han ido a los barrios nuevos y los vecinos niños…

Perdón ¿Qué niños? En mi barrio casi no nacen niños.

Mi barrio como tantos otros, es uno de esos en los que se mezcla la población mayor con la población migrante. 

Pero mi barrio me gusta. Me gusta mucho.



Me gusta mucho a mi y a muchos vecinos de mi edad (de los que ya vamos peinando canas).

Bueno pues en mi barrio hay una asociación que con inmejorable intención,

ha hecho un grupo de wasap para que con la participación de todos,

le devolvamos al barrio el esplendor que un día tuvo y podamos hablar de vecindad, con mayúsculas.

                                                                 ¡Claro que si!

El grupo va creciendo y ya casi somos 100 los que nos hemos unido.

               

                                                             Jo, la idea es fantástica.

Unos escribimos para decir que nos apetecería pasear y no tenemos con quien. (y ha salido un grupo de paseo)

Otros escribimos para invitar a bizcocho en la sede de la asociación (y quedamos y nos lo comemos).

Otros escribimos para decir que cuidadín con los robos en los coches los fines de semana.

Algunos escriben para pedir ayuda con el idioma y ya ha salido un grupo de conversación…

La verdad es que el grupo funciona muy bien y cuando la tecnología se usa para un bien común, es casi mágica.

Peeeeero…...

En el grupo hay una muchacha que tiene un bar y si bien a veces es un poco cansina con sus ofertas de los pintxos cuando uno es autónomo, vive Dios que tiene que buscar oportunidad de venta por todos los medios.

Bueeeeeno pues ya salió el macho alfa del grupo.

Ya salió el abanderado, el portavoz de los 100 vecinos que ha mandado un audio incendiario y nos ha dicho de manera muy reiterada que esta hasta los cojones del puto bar y de su puta dueña.

Muchas muchas veces ha dicho puta, muchas veces ha dicho cojones y además lo ha dicho con esa voz de cacillero trasnochado que se te mete en los intestinos y que te revuelve las tripas hasta que echas la pota a su salud.

A ver machito, ¿tu puedes decir las cosas con un mínimo de educación o no te da la neurona?

Que los demás tambien podemos estar cansados de ver la publicidad del bar de la Tia María pero que hay muchas maneras de decirlo y una por ejemplo, es desde el respeto. RESPETOOOOOOO.

Bueno pues el conflicto ya está servido:


Los administradores del grupo ya le han dicho que por favor cuide esos modales, que si no, le van a tener que expulsar.

La chica del bar dice que lo siente mucho…que si va a causar un problema, abandona el grupo.

Muchos de los miembros del grupo dicen que si ese chico sigue grabando esos audios, ellos abandonan el grupo.

Y los pobres administradores están que no saben cómo lo tienen que hacer porque ellos solo querían hacerle un bien al barrio.

En fin, a mi me da mucha pena que si hay personas con iniciativa, vaya un energúmeno y nos chafe las ganas de estar en el grupo.

El grupo no lleva formado ni un mes y ya ha tenido que venir el idiota de turno a jodernos la buena vecindad.

En fin…lo dicho que en mensaje del mendas me falta respeto, me sobran cojones y me sobran putas.

Yo espero que los 100 miembros del grupo tomemos ejemplo de lo que NO hay que hacer y participemos en el grupo de forma activa, sana y respetuosa.

Estoy segura de que si. En el mundo la mayoría de la gente tiene buena onda. O eso quiero creer.

Yo esta tarde me voy a pasar por el bar de la Tía María a saludar, a decirle a la moza que se corte con los mensajes publicitarios, y a brindar con ella a la salud de los cojones de ese vecino que me ha resultado tan incomodo como cuando me sale un grano donde la espalda pierde su dulce nombre…o sea, en el culo.

Las palabras SI importan y las formas de decir las cosas, tambien.

                                                                           He dicho.

Os dejo con un video antiguo pero muy clarificador que pone de manifiesto la importancia de utilizar bien las palabras…